miércoles, 19 de mayo de 2010

Día del Descenso y de la Cabaña Mágica

Nos despertamos con un calor insoportable (amanecía a las cuatro y a las 8 el sol estaba dando fuerte) y estuvimos haciendo el tonto hasta que decidimos ponernos en marcha por un camino que había encontrado cerca del lago Javi y Carlos cuando bajaron a bañarse.

Seguimos el camino hasta llegar a un lago donde nos bañamos y nos lavamos un poco, cogiendo agua para potabilizarla.

La verdad es que ese baño fue increíble, con el agua buenísima y nadando hasta que ya habíamos descansado suficiente. Carlos se encargaba de las pastillas potabilizadoras y estaba un poco preocupado porque pensaba que no nos iban a llegar. Al final del viaje sobraron más del 75%, porque nos dimos cuenta de que se podía beber perfectamente del agua de los rios, que era mejor que el agua que bebemos normalmente en Madrid.

Después del baño en el lago volvimos a ponernos en marcha hasta que perdimos el camino. Unos fuimos por un lado y Carlos por el otro, y al final decidimos ir por uno que subía una montaña. Martín se había adelantado a investigar y Javi le subió la mochila un tramo. Seguimos andando por la cresta de la montaña hasta que llegamos a un sitio desde donde se veía todo.

Carlos vio una casa a la orilla de un lago que había y decidimos llegar a ella como fuese (en linea recta). Tuvimos que bajar por un precipicio descolgando las mochilas con la cuerda que habíamos comprado en Madrid (y que en un principio no parecía muy útil).

Cuando por fin llegamos al lago y vimos la caseta era la leche: estaba cerrada pero nos estuvimos bañando, cruzamos a la otra orilla y saltamos desde una roca al agua y descansamos por ahí.

En un hornillo que había en la cabaña (fuera) hicimos fuego y cocinamos los macarrones que quedaban y arroz con tomate. El fuego lo hicieron Carlos y Martín que no escatimaron en gastos de leña. Javi se encontraba mal y empezaba a tomar antibiótico.

Después del descanso en la cabaña mágica retomamos el camino y por fin encontramos un cartel que indicaba Bratelli. Yendo hacia ahí nos encontramos un a un grupo de Boy Scouts noruegos que nos dijeron que cogiéramos agua del rio porque quedaban dos horas hasta Bratelli y no había más rios. También nos dijeron que Bratelli no era un pueblo, sino una plataforma de petróleo en medio del fiordo donde paraba el Ferry, y nos dieron un número de teléfono al que había que llamar para que parase a recogernos. Llamamos mil veces pero nunca nos cogieron.

Empezamos a andar después de coger agua y cuando estábamos en la cima a Martín le llegó un mensaje de Carlos Aguado diciendo le que había aprobado estructuras. Antes de llegar a Bratelli descansamos y nos tomamos media barrita cada uno de las que nos había dado Jesús. Por fin llegamos y era una cuesta super empinada donde no había absolutamente nada. Carlos y Javi bajaron hasta el final y nos dijeron que era una matada y que ahí no se podía dormir así que plantamos la tienda arriba como malamente pudimos y cenamos espaguetis con atún por turnos (primero Martín y Carlos y luego Javi e Ignacio que fueron a por agua). Nos dormimos con la idea de Ignacio de levantarnos a las 5:30 para coger el Ferry de las 6:30.

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